KEDADAS FACEBOOK EN CAZORLA

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Ruta (II): RUTA CERRADA DEL UTRERO

Ruta circular de 2Km. (nivel Medio-Bajo) que partirá desde las cercanías del poblado de Vadillo Castril

La ruta que nos adentra en la Cerrada del Utrero, es junto a la que discurre por el río Borosa, la más visitada por todo aquel que pasa por esta serranía cazorleña, una zona de gran impacto natural y sobre todo por su fácil acceso, hace que la gente lo visite casi en todas las ocasiones que pasa por la Sierra de Cazorla. Es por todo esto que quisiera mostraros algunas de las fotografías que tomé de estos rincones tan maravillosos del Parque Natural donde a su escarpada topografía se añade el encanto de la abundancia de agua que, en estas fechas, se despeña en vistosas cascadas. El río Guadalquivir ha sabido sortear los múltiples obstáculos que le imponen las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Pacientemente ha ido labrando valles, barrancos y escarpes. La Cerrada del Utrero es un paisaje de paredes verticales talladas por el río. Este sendero esconde multitud de sorpresas...El resultado de la acción del agua durante millones de años lo podemos ver ahora. Si observamos las rocas que quedan a los lados del inicio del sendero podemos ver los surcos paralelos que aparecen tallados con máxima perfección y cuidado. Son pequeños lapiaces que, poco a poco, irán haciéndose más profundos dando fugar a rocas afiladas como cuchillos.
Los pobladores de la zona conocen al conjunto de estas formas como lanchares, y concretamente a esta zona, "El Lanchón", cortado por los dientes invisibles del "Río", que a lo largo de milenios, ha ido desgastando la roca hasta perfilar uno de los cañones más impresionantes de la serranía: La Cerrada del Utrero. Precipicios, riscos, grandes grietas... el responsable de toda esta magia lo vemos al poco de haber iniciado la senda: el río Guadalquivir. En el tramo alto, el río busca con avidez el mar. Esto ha hecho que haya marcado su propio camino, encajonando cada vez más su curso. A ambos lados del sendero nos acompañará una interesante vegetación, perfectamente adaptada al roquedo que aprovecha hasta la más mínima porción del suelo cobijada entre los huecos de la roca. En esencia se trata de un encinar de clima mediterráneo, cuya especie principal, la encina, es sustituida parcialmente por otras plantas mejor adaptadas a este medio. Entre ellas cabe citar a la cornicabra (Pistacia terebinthus), boj o buje (Buxus sempervirens), agracejo (Phillyrea latifolia), a los que acompañan un conjunto de matas o arbustillos leñosos (Euphorbia characias, Ruscus aculeatus, Jasminum fruticans), alguna trepadora herbácea (Tamus communis), o geófitos como la tóxica cebolla albarranera (Urginea maritima), aro (Arum italicum) o la espuela de caballero (Delphinium emarginatum ssp. nevadense). En las rocas se dan rupícolas como el culantrillo de pozo, alfilerillo de viuda (Trachelium caeruleum), Linaria lilacina, Sarcocapnos baetica, Narcissus cuatrecasasii, etc. Cerca del río, aparece el olmo de montaña (Ulmus glabra), acebo (Ilex aquifolium), arce (A. monspessulanum), etc.
Cuando llegamos a la parte más alta del recorrido, divisamos al fondo una pequeña presa de aguas tranquilas y cristalinas donde es de obligado cumplimiento el realizarse una foto con la novia, mujer, hijo, hija,…con el perro, etc., la cuestión es que casi siempre hay que hacer cola para hacerse dicha foto. Desde aquí, parece como si nos hubiésemos asomado al balcón de nuestra casa y divisásemos un paisaje maravilloso que casi pudiéramos tocar con nuestras manos. Seguidamente bajamos por unas escaleras de gran pendiente, con cuidado, apoyándonos en su barandilla y, de pronto, llegamos a ver uno de los rincones más bellos de este recorrido. El agua en este tramo alto del Guadalquivir es de extraordinaria pureza y esconde una importante fauna acuática. Trucha común y arco iris, barbos, bogas... que sirven de alimento a una gran variedad de pequeños mamíferos y aves pescadoras. Con un poco de paciencia pero con mucho silencio podemos ver el perfecto sistema de pesca de especies como el mirlo acuático... ¡todo un especialista! A partir de aquí, comenzamos a escuchar el rumor del agua conforme nos acercamos al río que está rodeado por olmos, higueras y otras especies típicas de bosques de riberas. Así, accedemos al estrecho y alargado Embalse del Utrero, tras el cual la cerrada se abre. El desnivel del cauce del río se hace más acusado, despeñándose el agua con inusitada violencia, por las múltiples cascadas que existen en este tramo.
Observamos como las plantas e incluso árboles de tamaño considerable, crecen en riscos y paredes, desafiando la fuerza de la gravedad. Sus poderosas raíces atraviesan y fracturan la roca. Siguiendo la senda, frente a nosotros, quedará la Cascada de Linarejos, formada por las aguas del arroyo del mismo nombre, que se precipitan por el cortado antes de rendirse al gran Río de Andalucía, siendo digna de ver, especialmente, en esta época del año, cuando las lluvias o el deshielo se hacen notar. En épocas de crecidas del río, se aconseja hacer el itinerario en sentido contrario, ya que el agua suele cortar el paso en la presa. Flanqueado a lado y lado por estás paredes rocosas, el bullicio del agua bajando por las rocas produce un sonido espectacular. El sendero seguirá rodeando la gran mole del Lanchón e, iremos viendo al águila calzada, el alimoche o las nidadas de buitres, que en vuelos rasantes deleitan nuestras miradas, ya que estas aves rapaces son proclives a este tipo de zonas escarpadas. Habrá que tener mucha precaución con los desprendimientos de rocas que en esta ruta suelen darse y recordad vuestro compromiso medioambiental.
Disfruta del bosque y aprende a observar las plantas y animales, no abandones ningún tipo de residuo fuera de los recipientes destinados a recogerlos, no dejes basura en el campo, no enciendas fuego y si fumas, ten mucho cuidado con las cerillas y cigarros, los incendios forestales acaban con la flora y la fauna. Dejar sólo la huella de vuestro paso es la mejor marca. Nos internamos en la zona conocida como El Valle, desde donde podemos divisar amplias panorámicas de la zona que rodea a la Cerrada del Utrero. Pero va a ser una desafortunada panorámica la que más nos impresione: la ladera que hace unos años quedó arrasada debido a un incendio que quemó un importante número de hectáreas. Aprecie la clara frontera entre la zona desnuda y la frondosidad del bosque, entre la muerte y la vida... recuerde siempre que se encuentra en un lugar de un alto valor ecológico y que cualquier imprudencia puede tener trágicas consecuencias, ¡cuidémoslo!.. Iremos dando un circulo en su camino, subiendo una suave pendiente, llegaremos al Collado del Lanchón o de Buenos Aires, a menos de un centenar de metros de donde partió esta ruta que la podemos realizar en cualquier época del año: En otoño destaca el colorido de la vegetación, en invierno hemos de tener cuidado con las heladas, en primavera encontramos verdes intensos y abundancia de agua y en verano se recomienda a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar el calor. La distancia recorrida será de unos 2.000m., y volveremos a la misma zona desde donde partimos.

VÍDEO RUTA (II) DE SENDERISMO

Vídeo "Ruta Cerrada del Utrero" del evento "KEDADAS FACEBOOK EN CAZORLA"

 

RUTA CERRADA DEL UTRERO

“KEDADAS FACEBOOK EN CAZORLA”

conocecazorla@gmail.com

Telf. móvil.  600 27 23 02

Ubicación y salida: Cercanías poblado Vadillo Castril, Cazorla (Jaén)

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